La recuperación de la capa de ozono: una historia de cooperación que continúa
En 2026, coincidiendo con el décimo aniversario de la Enmienda de Kigali, Naciones Unidas celebra el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono bajo el lema "Global action for a cooler planet" (Acción global por un planeta más fresco). El mensaje no es solo simbólico: se estima que la reducción progresiva de los HFC prevista en Kigali puede evitar entre 0,3 y 0,5 °C de calentamiento adicional a finales de siglo.
Cada 16 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, una fecha que recuerda la importancia de proteger este escudo natural de nuestro planeta y que pone de manifiesto cómo la ciencia, la cooperación internacional y la acción conjunta pueden contribuir a afrontar grandes desafíos ambientales.
Una historia que invita al optimismo: se ha eliminado cerca del 99% del consumo y la producción de las sustancias controladas que agotan la capa de ozono. Décadas después de la adopción del Protocolo de Montreal, la recuperación está en marcha y constituye uno de los grandes ejemplos de cooperación ambiental internacional.
- 01. ¿Qué es la capa de ozono y por qué es fundamental protegerla?
- 02. De un problema global a una respuesta global
- 03. Una recuperación en marcha, pero todavía compleja
- 04. Proteger la capa de ozono y proteger el clima
- 05. Una lección para los grandes retos ambientales
¿Qué es la capa de ozono y por qué es fundamental protegerla?
La capa de ozono es una región de la atmósfera situada principalmente en la estratosfera, aproximadamente entre 15 y 35 kilómetros sobre la superficie terrestre, donde se concentra una parte importante del ozono atmosférico.
Su función es esencial para la vida en la Tierra: absorbe gran parte de la radiación ultravioleta (UV) procedente del Sol, reduciendo la cantidad de radiación perjudicial que alcanza la superficie y protegiendo así la salud humana y los ecosistemas.
Su deterioro se convirtió durante las últimas décadas del siglo XX en uno de los grandes problemas ambientales a escala mundial. Hoy, cuatro décadas después de las primeras evidencias del agujero de ozono sobre la Antártida, su evolución también ofrece motivos para el optimismo.
¿Cómo nos protege la capa de ozono?
La mayor parte del ozono atmosférico se concentra en la estratosfera, donde actúa como un filtro natural frente a la radiación ultravioleta procedente del Sol.
De un problema global a una respuesta global
Durante el siglo XX, el uso generalizado de sustancias como los clorofluorocarbonos (CFC), presentes entonces en productos como aerosoles y sistemas de refrigeración, provocó una importante reducción del ozono estratosférico.
La respuesta internacional empezó a articularse incluso antes de conocerse la magnitud real del problema. En marzo de 1985 se adoptó el Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono, el marco que comprometía a los países a investigar y cooperar. Apenas dos meses después, la publicación de las observaciones sobre el fuerte agotamiento del ozono en la Antártida reveló la dimensión del desafío y aceleró el proceso: en 1987 se adoptaba el Protocolo de Montreal, que fijó calendarios concretos de eliminación progresiva para cerca de un centenar de sustancias.
Ese marco alcanzó en 2009 un hito sin precedentes: el Convenio de Viena y el Protocolo de Montreal se convirtieron en los primeros tratados de la historia de Naciones Unidas en lograr la ratificación universal.
Los resultados muestran que las medidas adoptadas han funcionado. Se ha eliminado progresivamente cerca del 99% del consumo y la producción de las sustancias controladas que agotan la capa de ozono y existen evidencias claras de recuperación en la estratosfera superior.
Según la evaluación científica internacional, si se mantienen las políticas actuales, se espera que la capa de ozono regrese aproximadamente a los valores de 1980 hacia 2040 para el promedio casi global, alrededor de 2045 en el Ártico y hacia 2066 en la Antártida.
La protección de la capa de ozono, en tres cifras
Una recuperación en marcha, pero todavía compleja
Hablar de recuperación no significa que el problema esté completamente resuelto. Muchas de las sustancias responsables del deterioro de la capa de ozono permanecen durante décadas en la atmósfera y su evolución depende de complejos procesos químicos y climáticos. Por eso, la vigilancia científica continúa siendo fundamental.
Una investigación internacional liderada por el Instituto de Química Física Blas Cabrera del CSIC y publicada en 2026 en Nature Communications ha analizado uno de esos factores: el papel de los halógenos naturales, como el bromo y el yodo procedentes de océanos y otros ecosistemas.
Aunque están presentes en concentraciones mucho menores que los compuestos de origen humano, pueden ser muy eficaces en la destrucción del ozono. El estudio señala que su influencia podría hacer que la recuperación del ciclo estacional natural del ozono antártico sea más lenta de lo previsto.
Estos resultados no cuestionan la eficacia de las medidas adoptadas. Al contrario: la reducción de las sustancias de origen humano continúa favoreciendo la recuperación de la capa de ozono, mientras la ciencia permite comprender cada vez mejor los factores que determinarán su evolución futura.
¿Significa esto que la recuperación se retrasa 50 años? El nuevo estudio no concluye que toda la capa de ozono vaya a tardar cinco décadas más en recuperarse. El resultado se refiere específicamente a la recuperación del ciclo estacional natural del ozono antártico en las simulaciones que incorporan la química de los halógenos naturales.
De la alerta científica a la recuperación
La protección de la capa de ozono es un proceso de décadas. Las últimas fechas de esta línea temporal son proyecciones científicas condicionadas a que se mantengan las políticas actuales.
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1985Convenio de Viena para la protección de la capa de Ozono La comunidad científica da la voz de alarma ante la observación del fuerte agotamiento del ozono sobre la Antártida y convierte el problema en una prioridad ambiental internacional.
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1987Protocolo de Montreal Los países acuerdan controlar y eliminar progresivamente las sustancias responsables del agotamiento de la capa de ozono.
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2016Enmienda de Kigali El acuerdo incorpora la reducción progresiva de los HFC, potentes gases de efecto invernadero.
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2026La ciencia sigue afinando las previsiones Nuevas investigaciones muestran que los halógenos emitidos de forma natural también desempeñan un papel relevante en la evolución del ozono estratosférico.
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2040Promedio casi global Retorno estimado a valores de 1980 según la evaluación científica internacional de referencia, si se mantienen las políticas actuales.
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2045Ártico Fecha aproximada de retorno a valores de 1980 bajo las políticas actuales.
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2066Antártida La recuperación es más lenta en la región donde se manifiesta el conocido agujero de ozono.
Proteger la capa de ozono y proteger el clima
Aunque el agotamiento de la capa de ozono y el cambio climático son fenómenos diferentes, ambos están relacionados.
Muchas de las sustancias que dañaban la capa de ozono son también potentes gases de efecto invernadero. Su progresiva eliminación ha contribuido, por tanto, no solo a proteger el ozono estratosférico, sino también a limitar un calentamiento adicional del planeta.
Esta relación adquirió todavía más importancia con la Enmienda de Kigali, adoptada en 2016 para reducir progresivamente los hidrofluorocarbonos (HFC). Estos gases no destruyen directamente la capa de ozono, pero muchos presentan un elevado potencial de calentamiento global.
En 2026, coincidiendo con el décimo aniversario de la Enmienda de Kigali, Naciones Unidas celebra el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono bajo el lema “Global action for a cooler planet”, poniendo el foco en cómo la cooperación internacional puede generar beneficios tanto para la protección del ozono como para el clima.
Una lección para los grandes retos ambientales
La historia de la capa de ozono todavía se está escribiendo. Su recuperación necesitará décadas y la ciencia continúa descubriendo factores que pueden modificar su evolución. Pero también constituye un ejemplo de cómo la evidencia científica, los acuerdos internacionales y las medidas mantenidas en el tiempo pueden generar resultados a escala global.
El Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono nos recuerda que los grandes desafíos ambientales requieren conocimiento, cooperación, innovación y compromisos a largo plazo, además de capacidad para adaptar las decisiones a medida que conocemos mejor nuestro planeta.
Desde Solarig, trabajamos para contribuir a otro de los grandes procesos de transformación de nuestro tiempo: avanzar hacia un modelo energético más sostenible y descarbonizado. La recuperación de la capa de ozono demuestra que los resultados pueden necesitar décadas, pero también que la ciencia, la cooperación y la acción mantenida en el tiempo pueden generar cambios reales.
Fuentes y referencias
Los datos y previsiones recogidos en este artículo se han contrastado con fuentes científicas e institucionales.
- Naciones Unidas. Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono 2026: Global action for a cooler planet. Consultar fuente
- Organización Meteorológica Mundial (OMM). Evaluación y seguimiento de la recuperación de la capa de ozono. Consultar fuente
- Villamayor, J. et al. (2026). Role of natural halogen chemistry on the evolution of global stratospheric ozone depletion. Nature Communications. Consultar estudio
- EFE Verde. Entrevista a Alberto Redondas (AEMET) sobre la recuperación de la capa de ozono y el papel del Protocolo de Montreal. Consultar artículo
- Nova Ciencia. Información sobre la investigación del IQF-CSIC acerca del papel de los halógenos naturales en la evolución del ozono estratosférico. Consultar artículo
